Depende de como escribes es lo que eres

 El domingo que estábamos comiendo la pulga y yo, me llamó la atención ver que en uno de los menús del restaurante había una falta de ortografía garrafal, y no solamente yo me di cuenta, mi hijo también la vio y me hizo uno de sus muy acertados comentarios: ¿que el que escribió esto no fué a la escuela? nótese que a su edad va adquiriendo el tan necesario sentido del sarcasmo.

Pues sí, parece que la mitad de México no fué a las escuela, porque somos muy dados a escribir sin el menor sentido de la ortografía, no nos da vergüenza poner aber en lugar de haber, ilucion en vez de ilusión y un largo, larguísimo etcétera.
Esto se podría esperar de personas que tal vez no leen, (bueno, el 99.99% de la población en México no lee) y de hecho así es, o de personas que por su trabajo no es necesario que todo el día estén escribiendo, pero se dan casos en que se supone que las personas que deberían de saber andan mas perdidos que uno, el  más claro ejemplo es el de una conocida que es maestra en una escuela para niños con capacidades diferentes y tiene una ortografía peor que la de un niño de tercer grado de primaria, no estoy exagerando, es en serio.

Eso no es lo peor de todo, sino que últimamente se ha desarrollado una especie de sub escritura gracias a los mensajes que enviamos vía celular, abreviamos las palabras, cambiamos k por q, y toda una serie de variaciones a nuestro lenguaje con un solo objetivo, ahorrarnos unos centavos.
Yo no tengo una ortografía perfecta, pero si trato de que todo lo que escribo, esté bien escrito, es solo cuestión de tener un poco de auto vergüenza, al menos a mi si me da pena escribir con faltas de ortografía y que la gente piense que no se escribir correctamente, así como también trato de leer  lo más que puedo.

¿Ustedes como están con sus letras? ¿con que frecuencia agarran un libro? y no precisamente como prótesis para una de las patas de su cama, sino para lo que son, opinen.

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De iniciativas y arrepentimientos

A veces uno se olvida de las cosas importantes, las realmente importantes, no aquellas que creemos importantes como pagar la renta o comprarnos un nuevo abrigo, sino aquellas que de verdad pueden marcar una diferencia en nuestras vidas, o en las vidas de los demás, que es lo más importante.

Hoy Raquetouille lanzó una convocatoria vía FB para haer donaciones de juguetes o libros para niños con cáncer, ellos están estudiando la primaria y harán un pequeño ensayo acerca de lo que es vivir con esta enfermedad, innevitablemente sabes que te recuerdo, y es cuando pienso en todas aquellas cosas que dejé de hacer por ti y que hubiese hecho, y no hay justificación o excusa que alcance a cubrir mis actos, no lo hice y punto, y me arrepiento terriblemente de no haberlo hecho.

Tengo el deseo de ayudar, pero siempre de manera anónima, tú sabes que no lo hago por reconocimiento y tampoco para recibir una recompensa, mucho menos para convivir con los pequeños a los cuales llegará la ayuda, al día de hoy no lo soportaría, si lo hago es porque simplemente así me nace, ni siquiera pienso que es una manera de quedar a mano por lo que deje de hacer, ya tendremos el tiempo que no tuvimos para hacer todo lo que no hicimos, pero sabes una cosa, cuando veo este tipo de iniciativas es cuando más me pesa tu ausencia, y sabes que es lo que empiezo a hacer y lo que debo de hacer para evitar lo que empiezo a hacer, me hubiese gustado que tuvieramos más tiempo.

Por cierto mensaje recibido, no tardes tanto en el siguiente, bueno también depende mucho de tus nuevas actividades, te extraño…

JC

Familias perdidas

Esta época como a mucha gente me produce nostalgia, el frío tiene la capacidad de aletargarte el cerebro y con ello los sentimientos, el caso es que por lo menos para mi los festejos de la Navidad y año nuevo empeoran cada año y no tiene nada que ver con los que hacia mi familia hace 20 años por ejemplo.

En la familia de Satán fueron diez hermanos, menos dos que se murieron siendo pequeños nos queda un total de 8 según las matemáticas convencionales, mi abuela se aventó el paquete de criar ella sola a esos 8 hijos ya que mi abuelo huyó a E.U. en busca del sueño americano, lo que mi abuela no sabía es que ese sueño americano no los incluia a ella y a sus hijos.
Satán nos cuenta que vivieron en el centro, con muchas carencias y pasando muchas hambres, el abuelo solo regreso en un par de ocaciones y la última solo fué para despedirse porque sabía que pronto desalojaría este mundo, esa fué la primera y última vez que lo vi.
El punto es que debido a esta ausencia la familia de Satán se unio mucho, se apoyaban y cuidaban entre ellos y aún después de que cada hermano fué haciendo su vida el apoyo y la unión seguía siendo la misma, tanto que cada navidad y año nuevo era todo un acontecimiento, la fiesta duraba hasta el amanecer, cada quien llevaba algún guiso, en fin, todas esas cosas que hacen las familias convencionales, pero todo eso se acabo cuando mi abuela murio, hace ya 16 años, fué como si olvidaran que son hermanos, cada quien ahora la pasa en su casa, no hay un apoyo como el de antes y mucho menos un interes en saber los unos de los otros, en fin, ya no son una familia.

Y eso no es lo más triste, sino que al menos yo no tengo la más piruja idea de quienes fueron mis bisabuelos, o mis tatarabuelos, no tenemos un árbol genealógico, no sabemos de donde venimos (con trabajo sabemos a donde vamos) en fin, al menos para mi es triste no saber mis orígenes, y con la familia del Sr Vendepastillas (mi papá) pasa lo mismo, pero ahí la verdad es que no me importa mucho, porque con trabajos conviví con el.

Todo esto salió porque ayer satán me enseñó una foto de su papá en sus años mozos y dice que me parezco mucho a el, yo no me encuentro parecido, a continuación la consabida foto, juzguen ustedes, está un pco borrosa, así que echenle imaginación ¿y ustedes que tanto saben de su familia?

El último exorcismo

Han salido muchas peliculas que tratan el tema de los exorcismos, la que todos tenemos en la mente y de las mas impactantes es sin duda “El Exorcista” sin dejar de lado a la excelente “El exorcismo de Emily Rose”.

Cuando oí nombrar a “El último exorcismo” pensé que se le daría un tratamiento similar, pero me lleve una grata sorpresa, es de las pocas películas que realmente me ha infundido miedo, a continuación la sinopsis:

Planteado desde el inicio como un fake, El último exorcismo comienza como la historia del reverendo Cotton Marcus (Patrick Fabian), un elocuente pastor evangélico que ha dejado de creer en sus propios exorcismos y decide poner fin a esta carrera, más por el peligro que acarrea que por un sentimiento de fraude. Es esto lo que intenta capturar el presunto documental en cuestión. Luego de filmar los testimonios de Marcus y de su familia, y de registrar impresionantes sermones en la capilla local, el reverendo le propone al equipo de producción (compuesto por Iris, la directora, y un camarógrafo al cual nunca vemos) filmar un último exorcismo, para develar así los trucos y engaños de su curiosa profesión. Los tres viajan hasta la aislada granja de la familia Sweetzer, donde conocerán a Nell (Ashley Bell), la adolescente aparentemente poseída que hará tambalear la incredulidad de Marcus.

La manera de filmarla es similar a la que se utilizó en “El proyecto de la bruja de Blair” esto es a manera de documental, está bien escrita y no recurre a los clichés del cine de terror para asustar a la audiencia, maneja ese tipo de terror que no se ve, y que precisamente por esto espanta mas, porque todo lo dejan a la imaginación del espectador, se adentra en aspectos que no habían explotado otras películas similares e intenta dar una explicación alterna a este tipo de fenómenos, la actuación de Ashle Bell es brutalmente buena, me dejó impactado con los cambios de ritmo que hace y la manera tan buena en la que los maneja, el manejo de voz que tiene y su movimiento corporal son para quitarse el sombrero.

La produce Eli Roth, (director de las películas  “Hostal” y protegido del gran Tarantino) y la dirije el alemán Daniel Stamm, la última secuencia es realmente aterradora, sin duda una película que logra su objetivo, tanto que el miedo no me dejaba salir de la sala.