Palabras, malditas palabras.

Soy un hombre de pocas palabras y temperamento incendiario, y una palabra mal encaminada puede sacarme de mi estado de pseudo paz interior, soy proclive al asalto del recuerdo, que en cualquier momento o bajo cualquier circunstancia aprovecha para nublarme la razón con un gancho a la memoria, a veces quisiera no recordar tantas cosas, o no atesorar recuerdos hirientes y ponzoñosos, a veces quisiera no lamentarme por el tiempo mal invertido, por la caricia rechazada, por el beso dado al vacío.

A veces las palabras envenenan mas de lo que quisiera, las que digo y las que me dicen, y hasta las que no se dicen y solo se piensa, incluso esas son más peligrosas que los gritos más desgarradores, porque hacen metástasis en el subconsciente, van pudriendo el ego y matando la esperanza, (lo peor es que esta tarda mucho en morir) y es esta esperanza la que se aferra al recuerdo inventando esa última plática que nunca llegara para decir de frente lo que nunca se debió de pensar, el olvido es una vacuna que tarda en surtir efecto, y los efectos colaterales pueden ser tan devastadores como el perder toda identidad y perderse en el laberinto de reproches y culpas mal infundados.

Me puedo morder la lengua hasta sangrar para no decir lo que no se quiere  escuchar, pero no se como cerrar la llave del dialogo interno, esto de los apegos inútiles que tardan en morir es una carrera de resistencia, el problema es que nunca he podido correr un maratón completo.

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"OFF"

El tiempo que llevaba sin ver teatro es directamente proporcional al tiempo que tengo sin actuar, hablando de una cifra aproximada es de unos 10 años.

Una de las razones por las cuales no había asistido de nuevo al teatro es porque a mi consideración en la cartelera nacional hay pocas obras con un buen contenido, desde hace años que el teatro mexicano esta pasando por muy malos momentos, digamos que esta invadido por una mafia sumamente dañina, la cual no permite que la gente con verdadero talento que poco a poco van surgiendo (escritores, actores etc.) renueven la oferta teatral que tenemos, y siempre dominan el panorama los mismos actores, los mismos directores las mismas obras que ya no aportan nada nuevo,  pero afortunadamente y gracias a la oportuna intervención de mi amiga Gaby (veanla en la serie de TV Azteca “Al caer la noche”) el martes pasado pude disfrutar de una excelente obra, de esas que buscándole uno la encuentra, de esas propuestas arriesgadas y hechas por verdadero amor al teatro, así es la propuesta de “Off”
“Off” es una obra original de Luis Santillán y está basado en el personaje de Ofelia de “Hamlet” se podría decir que el texto es una disertación acerca de lo que es el amor, de la imposibilidad de definirlo y mas aún de hallarlo, de cuidarlo y fomentarlo, por supuesto visto desde la perspectiva de Ofelia, interpretada por Mónica Perea, Hamlet corre a cargo de Luisa Fernanda Ortiz, y como el autor está Iliana Muñoz, el texto es de una crueldad y belleza sobrecogedoras, acompañado por unas imagenes que reflejan de manera exacta lo que el autor quiere transmitir, obliga al espectador a enfrentarse con aquello que regularmente elude, el dolor y la imposibilidad de desecharlo.
Y es precisamente el dolor lo que se respira en la obra, esta en cada texto, en cada movimiento, en cada intención,  porque el dolor nunca desaparece solo cambia de forma, o cambia la fuente de la cual emana ese dolor, es imperecedero, imborrable, poco volatil y siempre está al acecho.

Es una obra envolvente, que empieza en el teatro y termina desarrollándose en el sótano del mismo, lo cual es un acierto de Luis (que también la dirige) al hacer este cambio la obra gana contundencia y fuerza narrativa, es una obra que obliga al espectador a involucrarse en la trama, los personajes se enfrentan entre si, y también encaran al público pidiéndoles respuestas, una obra dinámica sin duda alguna, que siembra la reflexión para que las conclusiones lleguen días después.

Se presenta todos los martes en el auditorio Carlos Lazo de la Facultad de Arquitectura en C.U. el costo del boleto es de $120.00, los estudiantes, profesores y afiliados al INAPAM, solo pagaran $60.00 y el boleto para la comunidad de la UNAM está en $50.00 pesitos, estará hasta el 12 de abril, así que no pierdan la oportunidad de ver una obra que les hará cuestionarse muchas cosas

Soundtrack de un día

Me costó mucho trabajo despertar, el regreso de las áridas tierras del sueño fue acompañado por una tonada que hace tiempo no evocaba, como un recordatorio de lo que no quería que pasara, y que sin embargo permití que sucediese, supongo que cuando todo termina hay que hacer el camino a la inversa para borrar las huellas que hemos dejado, o por lo menos para limpiar los despojos antes de que todo se convierta en una escena del crimen en toda regla.

De inmediato me cambie el disco mental y puse mi último mantra personal un tanto para acabar de despertar bajo el agua de la regadera y otro tanto para recordarme el no permitir abusos de nuevo, mucho menos de pensamientos o recuerdos ponzoñosos que solo buscan minarme el camino.

Ya en el coche me puse los audifonos y decidí suprimir las mentadas de madre hacia los otros conductores poniendo algo con un poco mas de poder, después el reproductor intento hacerme pasar un mal rato tocando la melancolía de una despedida muchas veces anunciada pero jamas concretada, dejé correr la canción decidido a enfrentar los demonios que me acosan, para quitarme todo resquicio de tristeza que se pudiese haber quedado decidí poner esa canción que me devuelve la esperanza y me muestra el camino.

En la oficina la siempre oportuna PJ Harvey despertó lo que aún estaba aletargado en mi, algo que ni tres tazas de café habían podido conseguir, las horas pasaron tan lentas como la angustia y después de cálculos y encuadres banales fué momento de reencontrame conmigo, la homilía como es habitual corrió a cargo de Weiland, comulgué con aquello que había olvidado y le di la paz a mis diferentes yos,  hermanos podeís cantar en paz, el dolor se ha terminado.

El regreso no estuvo exento de los traileros drogados que te avientan el mastodonte que vienen manejando solo para ganar unos cuantos metros, el odio concentrado hacia ellos salio a flote con  Dead Can Dance y por un momento los vi arder entre fierros retorcidos, vi un festín de carne chamuscada y gritos desesperados pidiendo ayuda, iguales a aquellos gritos que tantas veces ahogue pidiendo tu ayuda.

Llegando a casa me autorecete unos cuantos megas de  Abraham Boba, con la intención de calmar mis visiones apocalípticas y también para evitar la autofuga que empezaba a gestarse, por supuesto evité a toda costa el teléfono y reforcé el hecho con un poco de Cake, ya en pleno festín auditivo Hendrix vino a dar la última dosis te automotivación que hacía falta para cerrar el día.

Pero el encore nunca puede faltar y es cuando tomo el medicamento más importante de todos, aquel que me permite poner las cosas en perspectivas y me recuerda que hay gente que solo miente, y lo peor es que ellos mismos se creen esas mentiras, así pues apago el reproductor y evito que la rockola interna se ponga en marcha agarrando el libro en turno, los párpados pesan, no hay tiempo para la reflexión, fuguemonos antes de que el insomnio nos ataque.

Mas que mascotas

La verdad es que no me gustan las mascotas, supongo que se debe a que de niño El Diablo jamás me dejo tener un perro, y que los que nos llegaban a regalar los re-regalaba, a los tres días de haber llegado, lo mas que llegué a tener fueron tortugas, un cangrejo que decapitó a una de mis tortugas y una rana que a los tres días de llegada se fugó (asumo que huyendo de los instintos asesinos del cangrejo) mi abuela siempre tuvo canarios, incluso después de muerta, pero nunca fueron muy interesantes, a no ser que los sacara de su jaula.

Pero el tiempo cambia y ahora El Diablo desde hace tres años tiene un perro bastante mamón de raza salchicha y apodado Coki, la verdad me sorprende el nivel de comunicación que hay entre ellos, y es que como El Diablo dice, es a veces y tristemente su única compañía, y Coki no quiere a nadie como a mi mamá. conmigo se hace el mustio, y a la menor provocación me tira la mordida, a Franky Boy aunque lo quiere de repente también le hace sus maldades como vomitarle su cama, en definitiva ese perro es del Diablo.

Laura Jaguar como buena felina tiene al Gabo, y aunque no tengo el gusto de conocerlo se ve que es un gato bastante inteligente, simpático e interesante, creo que en muchos sentidos le ha servido bastante a ella y a David su compañía.

En definitiva y aunque no para todos, las mascotas desempeñan un papel importantísimo en nuestras vidas, nos dan compañía, absorben nuestras malas vibras, cuidan las casa y algunos hasta dan terapia a gente enferma, me parece que no siempre o no todos les damos el trato que merecen, ya que es bien sabido el maltrato animal y los extremos a los que ha llegado, es por eso que también es admirable la labor que desempeñan amigas como Satania o Piolle, ya que buscan hogar para los perros que lo han perdido, buscan donativos para animales enfermos y un largo, larguísimo etcétera.

Creo que deberíamos de aprender un poco de la nobleza de los animales, en específico de nuestras mascotas, para haber si así aprendemos a tratarnos mejor entre nosotros.

Soy totalmente intolerante

Volvamos a tocar el tema de la intolerancia, pero ahora desde otro ángulo, no desde el religioso que ya abordamos (por cierto hoy me sentí sobreviviente de algún holocausto nuclear al ver a muchísima gente con su cruz de ceniza en la frente)

Y es que al menos yo, si soy bien intolerante en algunas cosas, por ejemplo, no soporto la música de banda o el detestable regueton, me parece que todas las canciones suenan igual, además de que las letras no aportan absolutamente nada y me parecen de lo mas absurdas, algunas del regueton con mucha vulgaridad y poco estilo, no entiendo como a tanta gente le puede gustar, si voy en el transporte y ponen esa música de inmediato me bajo, si entro a comer algún lugar y la tienen de fondo, prefiero no comer o buscar otra opción, así de intolerante soy a esta música.

Hoy una muy buena amiga se topo con alguien intolerante, ella escribió acerca de un tema en especifico y esta persona le respondió “sugiriendole” eliminara su artículo ya que podría meterse en problemas y el colmo de los colmos fué cuando metió a alguien llamado Jesús pidiendo que siguiera su ejemplo, también un par de amigas y yo fuimos blanco de otro intolerante, ya que criticó la música que escuchamos, tachandonos de malinchistas, por decir los menos.

Hasta nuestro cuerpo peca de intolerante, no olvidemos que nomás no soporta algunos alimentos y de inmediato se levanta en armas obligandonos a levantarnos de donde estemos para padecer ese acto de rechazo del que estamos siendo objeto por algo que no podemos controlar y que no es en absoluto ajeno a nosotros.

Creo que todo seria más fácil si aprendiéramos a respetarnos los unos a los otros (chale, soné como al Jesús que muchos admiran) me parece que todo esta tan jodido precisamente porque sobran intolerantes, conflictos personales y mundiales parten de la misma raíz, y me parece increíble que aún no hayamos evolucionado en ese sentido. y que algo tan insignificante siga causando tantas muertes, hablando de una escala mucho mayor claro, pero el respeto es algo que no hemos aprendido a cultivar, y mucho menos a desarrollar, creemos que lo que pensamos, creemos escuchamos, decimos es la última verdad, cuando creo que no hay una verdad absoluta, y si la hay nadie sabe de que se trata.

Dejemos el tema reposar, ya abra oportunidad de ser intolerante con los intolerantes.

Compulsión por los libros

No puedo evitarlo, me gustan demasiado los libros, es un vicio que adquirí desde los ocho años cuando descubrí a Edgar Allan Poe y sus “Narraciones Extraordinarias” y aunque suene gastado, siempre los libros me han acompañado en las buenas, las malas y las peores, el amor que nos tenemos es incondicional.

Por eso hoy me fui a la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, la verdad es que nunca había asistido, y tampoco sabía que es su XXXII edición, lo cual me causa cierto sentimentalismo porque estoy a punto de llegar a mi XXXII cumpleaños, pero ese no es el caso, evidentemente me sentí como niño en jugetería, supongo que lo que sentí es lo mismo que siente un fan de Star Wars cada que asiste a una convención, temí un momento por mis finanzas porque me quería llevar muchos, muchísmos libros, desde el catalogo de Remedios Varo que quiero adquirir desde hace años, hasta los libros de Carlos Ruiz-Zafón que tanto me han gustado pero que sin embargo leí en linea, pasando por supuesto por mi nuevo ídolo literario, Xavier Velasco.

La oferta editorial es evidentemente muy variada, y literalmente hay libros para todas las edades, para todos los gustos y para todos los bolsillos, no pensé ver tanta gente, pero en los tres pisos que ocupa la feria había mucha gente, lo cual me hace pensar porque entonces el promedio de lectura en México es tan bajo, lo mejor creo son las mesas redondas, las presentaciones de libros, y un largo etcétera de actividades que tiene la feria, creo que aquí si se ve un verdadero esfuerzo por acercar los libros a la gente.

Como en todo hay puntos a mejorar, o al menos así lo creo, si bien hay muy buenas ofertas, también me parece que podrían hacer mas por incentivar a la gente para que adquiera, lea, cuide y comparta sus libros, como ofrecer un descuento especial o por lo menos algún tipo de descuento, ya que muchas de las editoriales que asisten a  la feria no ofrecen ni una sonrisa, mucho menos descuento, y hasta te ven como apestado si preguntas por alguna rebaja, promoción o lo que sea, pero no, muchas de las editoriales tienen sus libros al mismo costo que en librerías como “El Sótano” o inclusive mas caros, porque dicha librería siempre siempre tiene descuentos.

Me hice el propósito de regresar el próximo año, me quedaré con las ganas de que Xavier Velasco me firme mi libro mañana, pero la pulga es primero, eso si, salí muy contento con un par de libros de Alejandro Jodorowsky que encontré a un precio inmejorable, (de las pocas ofertas que vi y después de mucho buscar)  no importa cuantos libros pueda bajar en línea y de manera gratuita, nunca dejaré de adquirirlos en su formato físico.

Cerrando ciclos

Todo tiene un final, y por supuesto todo tiene un fin, a veces nos es difícil cerrar ciclos, o tal vez no nos damos cuenta que debemos de cerrarlos, o nos pasamos la vida retrasando ese momento que pondrá fin a toda una etapa de nuestra vida, sin saber que ese cierre nos liberara de muchas cosas que nos hacen daño, pero que sin embargo aguantamos porque creemos que así estamos mejor, porque nos da miedo el cambio, o porque simplemente no tenemos la fuerza para cerrar ese ciclo.

Lo único que debemos hacer es poner punto final y saber cual ha sido el fin de esa etapa, debemos saber y entender el aprendizaje que nos ha dejado, asimilarlo y porque no, agradecer por lo vivido, aunque haya sido malo, porque seguramente no siempre fue así, en algún punto del camino lo que ahora nos hace daño fue bueno, o si no lo fue del todo por lo menos nos una felicidad efímera durante algún tiempo.

Claro que todo esto que escribo me convierte en un gran hipócrita, porque no predico con el ejemplo, y ahora mismo estoy tratando de cerrar un circulo que debí haber cerrado hace mucho tiempo, pero uno es necio, y se aferra a esa falsa comodidad sin querer ver otros horizontes como bien apunta Laura Jaguar, y en definitiva llega un momento en el que a pesar de mucho aferrarse, se siente uno agotado emocinalmente, vaya, hasta el tema ya empieza a mostrar signos de agotamiento, y es entonces cuando se hace más fácil dar por concluidas las cosas.

Cerremos pues el ciclo, o al menos intentemoslo por enésima ocasión.