Como han pasado los años

El día de hoy la bendita música me mando directo y sin escalas 28 años hacia el pasado, en el radio pusieron uno de los grandes éxitos de Manoella Torres y recorde que El Diablo la ponía una y otra vez, cantándola con todo el sentimiento que le permitía un reciente divorcio.

Es entonces cuando una vez más me di cuenta que el tiempo corre cual condenado a muerte que se ha dado la fuga y uno a veces ni siquiera se da cuenta de ello, al menos yo me empiezo a preguntar donde han quedado personas que he conocido, de repente recuerdo los programas que veía cuando niño, me río al recordar al chafísimo Batman de Adam West que por aquel entonces era mi ídolo, aún me emociono al evocar al poderoso Mazinger Z que por muy madreado que estuviera siempre sacaba la casta el final del capítulo. Sigue leyendo

Dependencia e insomnio

Los insomnes nos reconocemos como nos reconocemos también los dependientes emocionales, y no es que la sangre llame, si no lo que llaman son las manías, los dolores, el vacío en la mirada por las horas llanas que se pensó sin pensar, desechando recuerdos tan viejos como el mismo tiempo, aquilatando el aliento de lo perdido, de lo que jamás podrá recuperarse.

Tras largas jornadas cuidando, alimentando y entrenando al parásito,  me es difícil echar todo por tierra, pero se que de no ser así no podré tener un nuevo principio que derive en un nuevo final, y como entre el final y el principio invariablemente debe de ir la trama, Sigue leyendo

AL DESPERTAR

Traigo pegado tu olor entre desvelo y vigilia, el intoxicante sabor de tus besos aún me tiene nublada la razón. Apenas ayer fué cuando juntos decidimos abrir la caja de pandora y aunque no estabas del todo segura de los actos y sus consecuencias decidiste dar el paso y saltar al vacío de mi mano, una vez en el abismo juntos perdimos la conciencia para escaparnos a esa realidad alterna que tantas veces se nos fué negada. Sigue leyendo

Invocando en sueños

A veces creo que ya no tengo nada mas que decir, es como si en mi boca hubiese habido un feroz incendio y todas las palabras se hubieran calcinado en el, sobreviviendo solo aquellas que reflejan la tristeza que vive en el alma, esa tristeza añeja y necia que se niega a marcharse, que alimento con retazos de sueños que se desvanecen al rayar el alba.

Y así inicio un día mas, esperando tu regreso de ese mundo de sueños, despierto con la esperanza de que al fin dejes de ser la cautiva de Morfeo, rogándole a tus dioses y a mis demonios que nos reunan en este andar cotidiano de seres insomnes. Sigue leyendo