Las heridas más profundas

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El sexo por sí mismo es un acto violento, o al menos así puede parecerlo por momentos, ya que es un acto en el que solo nos dejamos guiar por nuestros instintos más primarios, el instinto de reproducción, de conservación. Es entre otras cosas, la entrega de nuestro cuerpo al cuerpo del otro, y al mismo tiempo es utilizar el cuerpo ajeno buscando nuestro placer. Puede llegar a ser un acto de egoísmo, de individualidad, y de violencia si utilizamos el cuerpo ajeno para alcanzar nuestro propio placer, sin importarnos el bienestar y el placer de la persona que está con nosotros, peor aún es cuando obligamos a esa otra persona a satisfacer nuestros deseos contra su voluntad.

Sin embargo, el sexo también puede ser un acto de completa entrega y sumisión a la persona que amamos,  la demostración más grande de afecto que puede haber entre dos personas, el estado máximo de compenetración con otro ser que todos buscamos  En el caso de que no haya sentimientos de por medio y solo una atracción física, es un acto que proporciona placer a dos personas que han convenido en llevarlo a cabo. Sea cual fuere la situación, el sexo es un acto que debe de llevarse a cabo de manera estricta, fuera del seno familiar.

El concepto de sexualidad infantil del que nos habla Freud, fue mal interpretado en su momento, y me parece que al  día de hoy no se ha entendido y comprendido del todo, ya que se pensaba que hacía referencia a una sexualidad infantil del tipo carnal, una sexualidad coital. Sin embargo hemos visto que se refería a otro tipo de sexualidad, una sexualidad que se centra en el desarrollo de la misma del infante pasando por las distintas etapas que hemos visto y conocemos como son la etapa oral, anal de latencia etc.

Derivado de esto conocemos el complejo edípico, en el que como sabemos, el infante busca tomar el lugar del padre para poder poseer a su madre, pero no en un sentido carnal, sino en un sentido fálico, en donde lo que se busca es tener el poder del padre para así tener siempre el afecto y cuidado de la madre, es a como yo lo entiendo, tener el poder del padre.

Un complejo edípico resuelto de manera correcta, da como resultado la separación del vínculo del hijo con la madre, para que este a su vez salga al mundo a buscar a esa mujer que lo cuidará, amará y acompañará durante su vida. Cuando a la postre e individuo tenga sus propios hijos, tendrá que enfrentarse de resolver nuevamente de manera adecuada dicho complejo, solo que ahora en sus hijos-.

 Las consecuencias de un complejo edípico no resuelto o resuelto a  medias pueden ser muy diversas, sin embargo todas impactarán de manera negativa en la vida adulta del individuo. Dichas consecuencias pueden ir desde un yo fragmentado, un aparato psíquico endeble, o sumamente debil, o bien un aparato psíquico dominado por una sola de las entidades psíquicas.  También puede derivar en diversas enfermedades mentales como la esquizofrenia, la paranoia etc.

No solo es importante procurar la sana resolución del complejo edípico, es de vital importancia ir dotando al infante de los elementos necesarios (seguridad, protección etc.) para que pueda desarrollar un yo fuerte y no dubitativo, que sepa establecer límites claros y precisos al ello y que a su vez no ceda a la presión del supera yó,. Debe así mismo a  aprender a mediar entre el ello y el súper yo, y es por esto que necesitamos que tenga la suficiente fortaleza para hacer frente a dicha tarea. Pocas veces prestamos atención a este hecho y damos por sentado que el infante crecerá de la mejor manera posible.

Lo cierto es que sin nuestra guía y cuidados esto no puede ser posible, en el caso de que el infante carezca de figuras paternas de las cuales obtener estos elementos, o bien que los padres carezcan de las suficientes capacidades para cuidar y procurar al infante, este tiene por delante un camino tortuoso en cuanto a la formación e integración de su aparato psíquico, con altas posibilidades de fracasar en el intento.

Tal parece que el ser humano estuviera emparentado con los virus, ya que donde llega consume y destruye (Matrix 1999. Warner Pictures) Si bien como especie hemos tenido avances impresionantes en todos los ámbitos, pareciera que el hambre de destrucción del ser humano va de la mano de esta evolución como especie. No hablaremos aquí de las distintas atrocidades que ha cometido el ser humano contra sus semejantes, basta mencionar las diversas guerras y genocidios que han ocurrido a lo largo de nuestra historia, sin dejar de lado periodos como el oscurantismo o la edad media, en el que las atrocidades y el pensamiento místico eran cosas de todos los días, para muestra tenemos la inquisición.

Pero el ser humano no solamente destruye aquello que es tangible, como los recursos naturales del planeta, también destruye cosas intangibles como la voluntad de sus semejantes, su credo, su manera de pensar etc. Impone su pensamiento tachando de falso el pensamiento del contrario. Aquellos hombres que se han cometido en dictadores son el claro ejemplo de lo anteriormente dicho, son capaces de destruir la voluntad de sus semejantes, dividen pueblos y destruyen naciones, para ejemplificar este hecho tan solo tenemos que mirar el genocidio judío por parte de Hitler durante la segunda guerra mundial.

Uno de los actos más atroces que comete el ser humano es la violencia sexual, ya que  es transgredir la intimidad del otro, someter su voluntad y humillarlo de la peor manera posible, es darle el mismo valor que un objeto, este es el valor que le da el atacante a su víctima en el momento del acto, la de un objeto, el cual es el medio para satisfacer sus deseos más reprimidos y oscuros cualquiera que estos sean. La víctima pierde todo valor como ser humano, y se convierte solo en un medio y un recipiente.

La víctima se percibe de la misma manera después del ataque, es tal el daño de una agresión sexual, que la persona cree perder el valor e importancia  que pueda tener como persona e individuo.

Los niños lamentablemente son un blanco fácil para este tipo de ataques, creo  que el daño de un ataque sexual es mucho mayor si viene de parte de un miembro cercano de la familia, como un tío, primo, etc. Sin duda es mucho más grave si esta agresión la cometen los propios padres. Me parece que el incesto es uno de los actos más atroces y viles que puede cometer el ser humano, creo firmemente que el daño que ocasiona en el individuo es irreversible y quizá incurable, es sin duda alguna, uno de los actos más violentos que pueda existir.

Cuando Mario tenía 8 años vivía en casa de su madre alcohólica con su hermana de 7 años y su padrastro, quien constantemente violaba a su hermana, tiempo después, era forzado a ver estas violaciones. Esto no era lo peor de todo,  el padrastro de estos niños, prostituían a la hermana de Mario con los vecinos y con sus amistades.

Una noche en la que el padrastro de Mario llegó más borracho y drogado de lo habitual y después de haber golpeado y violado en repetidas ocasiones a su hermana, obligó a Mario a tener sexo con su propia madre, ya que como lo dijo en ese entonces: “quería ver como lo hacía con su propia madre” A lo cual la madre de Mario solo alcanzó a responder: “no te preocupes hijito, todo queda en familia”

Mario nunca pudo reponerse al daño emocional que este hecho le causó, cuando cumplió doce años huyó de ese infierno, pero solo para caer en otro. Su destino fue Garibaldi, en donde conoció a otro chico que al igual que él, había huido de su casa y el cual le habló de una señora en el estado de Guanajuato que podía ayudarlos, así que juntaron el costo de los pasajes y fueron a verla.

Ya en Guanajuato y con un trabajo “estable” se hizo amante de una señora que asistía a la fonda donde trabajaba. Él tenía catorce años y ella cuarenta y cuatro, fue así como cayó en el infierno de la trata de blancas.

Lo empezaron a prostituir tanto en el estado de Guanajuato como en otros estados, Mario solo era un objeto para las personas que lo manejaban, un objeto que lo mismo satisfacía a hombres y mujeres de todas las edades, lo obligaban a tener sexo lo mismo con niños que con personas de la tercera edad, a tomarse fotografías desnudo y en algunas ocasiones a grabarse mientras mantenía relaciones sexuales, sólo le daban una porción de lo que cobraban por el encuentro, quedándose evidentemente sus manejadores las ganancias.

Tiempo después, su amante lo invitó a una fiesta en el estado de Michoacán, en la cual conoció a quien era el cabecilla de la red a la cual pertenecía y al que apodaban “El Patrón”.

“El Patrón” le ofreció trabajo, primero empezó haciendo mandados, después le dio el puesto de chofer, su encomienda era llevar a los adolescentes, a los niños y niñas a los hoteles donde los esperaban los clientes que los habían contratado, tiempo después y conforme fue creciendo, le fueron dando más responsabilidades dentro del negocio. Así llegó a ser el cobrador oficial de “El Patrón”

Ya como cobrador portaba arma y tenía si bien más responsabilidades, también otro tipo de privilegios, por ejemplo ya no tenía que prostituirse, y para cobrar podía usar los medios que el considerara fueran más convenientes. Así, podía golpear, violar e inclusive matar a las prostitutas y lenonas que no cumplieran con la cuota establecida, Mario recuerda estos días como unos de los mejores días de su vida.

Sus funciones no solamente se limitaban a cobrar, golpear, violar, extorsionar y matar, también incluía el reclutar a niños, niñas y adolescentes para el negocio. Su método era ir a las secundarias y primarias y sacarles fotos a los niños que previamente seleccionaba, “aquellos que parecían hijos de papi y que se les veía que les gustaba el dinero,” relata.

Una vez seleccionada la víctima se les acercaba y les ofrecía 200 pesos por dejarse tomar unas fotos, “luego luego aceptaban”, comenta. Los subía a su camioneta y los llevaba a un hotel en donde les tomaba las fotografías que después irían a dar al catálogo, les ofrecía más dinero si aceptaban posar sin ropa, cosa que aun con sus reservas aceptaban.

Poco a poco iba subiendo la apuesta, sabía que entre más les ofreciera más enganchados los tendría, “¿Qué es lo que tengo que hacer para ganar más dinero?” preguntaban los niños, “de inmediato caían, ni costaba trabajo convencerlosrelata Mario con cinismo y sin ningún sentimiento de culpa.

Comenta  que su clientela era sumamente variada y con gustos por demás especiales, había muchas mujeres de 30 años en adelante solicitando a un adolescente para violarlo, había también parejas swingers que contrataban a un niño o una niña para violarlos conjuntamente y otro tipo de atrocidades que no menciona, usted no sabe la de cosas que yo he visto en este negocio, cosas tan atroces que no me las creería” Comenta con sorna y sin ningún atisbo de arrepentimiento en su rostro a la persona que lo está entrevistando.

Mario se encuentra preso en uno delos penales del centro del país, tiene delante de si una condena de 28 años por trata de blancas y violación, entre otros cargos. Sin embargo la red en la que operaba Mario está lejos de ser desmantelada, ya que al patrón, como él lo llama es casi imposible atraparlo.

Mario sabe la gravedad de sus actos, no muestra arrepentimiento por ellos, y por el contrario en algunos casos, parece qye hasta se enorgullece, dicho en sus propias palabras pasó de ser víctima a victimario, para llegar a ser lo que es, tuvo que haber vivido necesariamente la infancia y los abusos que experimentó en el pasado.

Esta historia forma parte de un reportaje que salió hace unos días en el periódico e Universal, es la entrevista que le hace un reportero a Mario, uno de los principales tratantes de blancas en nuestro país, a quien conocían como “El bufón” Problema lamentablemente mayúsculo en nuestro país y el cual ocupa el tercer lugar a nivel mundial en este crimen.

El caso de Mario me parece un lamentable ejemplo de lo importante que es tener unos padres que cumplan de manera adecuada con los requerimientos de supervivencia, cuidado y atención que requiere un hijo, y no estoy hablando solamente de un aspecto material, sino a como lo hemos visto anteriormente en este ensayo, de la formación de un aparato mental lo suficientemente sólido para que pueda enfrentarse el individuo a la vida.

Personalmente y con reservas, creo que Mario es un sociópata que desconoce el valor de la vida humana, ya que para él mismo, al inicio de su vida esta no valía nada para las personas que debieran haberlo procurarlo, para ellos era evidente que solo era un objeto más, un medio para obtener satisfacción, algo que debe usarse.

Creo que este tipo de casos son tristemente expresiones de la maldad que puede albergar el ser humano, son manifestaciones de lo bajo que puede caer. Si Mario hubiese tenido un correcto desarrollo emocional así como una adecuada formación de su estructura mental sin duda su historia sería otra  así mismo, son cuadros en los que podemos ver y analizar distintos desórdenes mentales, y distintas enfermedades. No sé qué tanto se pueda revertir el daño infligido en casos como el de Mario, y que tan efectiva o ineficiente pueda resultar una terapia, solamente puedo imaginar la magnitud del daño emocional

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