Deletéreo

Ahora en este universo pastillesco pueden encontrar mis participaciones en Deletéreo acompañadas por las ilustraciones de grandes artistas de los trazos y colores.

CARNE DE MI CARNE

Era nuestra primera cita y quisiste llevarme fuera de la ciudad. Tardamos tres horas en recorrer un trayecto que, de no habernos perdido, nos hubiera tomado la mitad del tiempo. Tal vez ese desvío por la salida errónea era totalmente intencional, así tendríamos más tiempo para hablar de todo y nada. Querías sorprenderme, sí, pero también escapar, salir de lo convencional. Ahora que lo pienso, siempre lo tuviste perfectamente calculado: ¿cómo no enamorarme de ti si desde el principio procuraste sorprenderme a cada momento?

El pueblo parecía sacado de esas pinturas que evocan el campo mexicano. Sabías que era una sentimental empedernida y que tenía cierta fascinación por los poblados rurales en donde la vida pasa lentamente y los sentimientos florecen con tan solo ver los colores encendidos y salvajes de las bugambilias que inundaban cada rincón. Recuerdo que nos sorprendió la lluvia en esa calle empedrada y me robaste ese primer beso que marcaría el resto de mi existencia. Me abandoné en cuanto sentí tus labios y al cerrar los ojos supe que tenía ante mí toda mi razón de ser y de vivir a partir de ese momento.

Entramos tomados de la mano a la tienda de antigüedades y de inmediato llamó mi atención esa lámpara en forma de querubín: tenía esa cierta ternura mezclada con perversidad que descubrí en tus ojos la primera vez que los vi. Me dio miedo pero insististe en regalármela. Tenía tanto de ti y de nosotros que no pude negarme.

Ahora la observo en el fondo de la bañera junto a tu cuerpo inerte. Tal vez al verla planeaste que sería el medio para escapar de esta vida. No podré desecharla, creo que tu alma quedó encerrada en ella. Nunca te reproché nada, hasta ahora: me hubieras llevado contigo en este último viaje.

– See more at: http://deletereo.com/la-lampara/#sthash.URABpxpl.dpuf

04_Yelikat_a_Tomapastillas_HambreDEF-620x930

Brutal y hermosa ilustración de Yelikat

Tenía los labios resecos debido a la deshidratación. Hacía ya tres días que no bebía una gota de agua y tres semanas sin probar alimento. Se sentía débil, con las extremidades agarrotadas por tenerlas durante tantas horas en la misma posición. Abrazaba el pequeño cuerpo negándose a soltarlo. Creía que, si lo sostenía con todas sus fuerzas, lograría devolverle el aliento vital que hacía días había abandonado el cuerpo de su hijo.

Todo se había ido al carajo demasiado pronto. Apenas escuchó la primera detonación al sur de la ciudad, tomó en brazos al pequeño Esteban de tan sólo tres meses y corrió al patio trasero, donde su marido había mandado instalar el refugio antibombas en vista de la inminente guerra que estaba por desatarse. Él había sido de los primeros en marchar al frente y desde hace seis meses no tenía noticias suyas. La comida se había terminado tres semanas atrás y no se atrevía a salir al exterior por miedo a lo que pudiera encontrar.

 El instinto de supervivencia terminó con sus últimos vestigios de cordura. Mordió el pequeño brazo sin vida para saciar el hambre que la quemaba por dentro y, al arrancar el primer trozo de carne, un destello de luz la cegó por completo.

 Los doctores arrancaron de sus manos la almohada que creía era su hijo y, con restos de tela entre sus dientes, se hundió en el dulce letargo de los tranquilizantes.

LA LAMPARA

Misstutsipop-HAMBRE-620x930

Texto basado en una ilustración de Miss Tutsipop

Era nuestra primera cita y quisiste llevarme fuera de la ciudad. Tardamos tres horas en recorrer un trayecto que, de no habernos perdido, nos hubiera tomado la mitad del tiempo. Tal vez ese desvío por la salida errónea era totalmente intencional, así tendríamos más tiempo para hablar de todo y nada. Querías sorprenderme, sí, pero también escapar, salir de lo convencional. Ahora que lo pienso, siempre lo tuviste perfectamente calculado: ¿cómo no enamorarme de ti si desde el principio procuraste sorprenderme a cada momento?

 El pueblo parecía sacado de esas pinturas que evocan el campo mexicano. Sabías que era una sentimental empedernida y que tenía cierta fascinación por los poblados rurales en donde la vida pasa lentamente y los sentimientos florecen con tan solo ver los colores encendidos y salvajes de las bugambilias que inundaban cada rincón. Recuerdo que nos sorprendió la lluvia en esa calle empedrada y me robaste ese primer beso que marcaría el resto de mi existencia. Me abandoné en cuanto sentí tus labios y al cerrar los ojos supe que tenía ante mí toda mi razón de ser y de vivir a partir de ese momento.

 Entramos tomados de la mano a la tienda de antigüedades y de inmediato llamó mi atención esa lámpara en forma de querubín: tenía esa cierta ternura mezclada con perversidad que descubrí en tus ojos la primera vez que los vi. Me dio miedo pero insististe en regalármela. Tenía tanto de ti y de nosotros que no pude negarme.

Ahora la observo en el fondo de la bañera junto a tu cuerpo inerte. Tal vez al verla planeaste que sería el medio para escapar de esta vida. No podré desecharla, creo que tu alma quedó encerrada en ella. Nunca te reproché nada, hasta ahora: me hubieras llevado contigo en este último viaje.

Era nuestra primera cita y quisiste llevarme fuera de la ciudad. Tardamos tres horas en recorrer un trayecto que, de no habernos perdido, nos hubiera tomado la mitad del tiempo. Tal vez ese desvío por la salida errónea era totalmente intencional, así tendríamos más tiempo para hablar de todo y nada. Querías sorprenderme, sí, pero también escapar, salir de lo convencional. Ahora que lo pienso, siempre lo tuviste perfectamente calculado: ¿cómo no enamorarme de ti si desde el principio procuraste sorprenderme a cada momento?

El pueblo parecía sacado de esas pinturas que evocan el campo mexicano. Sabías que era una sentimental empedernida y que tenía cierta fascinación por los poblados rurales en donde la vida pasa lentamente y los sentimientos florecen con tan solo ver los colores encendidos y salvajes de las bugambilias que inundaban cada rincón. Recuerdo que nos sorprendió la lluvia en esa calle empedrada y me robaste ese primer beso que marcaría el resto de mi existencia. Me abandoné en cuanto sentí tus labios y al cerrar los ojos supe que tenía ante mí toda mi razón de ser y de vivir a partir de ese momento.

Entramos tomados de la mano a la tienda de antigüedades y de inmediato llamó mi atención esa lámpara en forma de querubín: tenía esa cierta ternura mezclada con perversidad que descubrí en tus ojos la primera vez que los vi. Me dio miedo pero insististe en regalármela. Tenía tanto de ti y de nosotros que no pude negarme.

Ahora la observo en el fondo de la bañera junto a tu cuerpo inerte. Tal vez al verla planeaste que sería el medio para escapar de esta vida. No podré desecharla, creo que tu alma quedó encerrada en ella. Nunca te reproché nada, hasta ahora: me hubieras llevado contigo en este último viaje.

– See more at: http://deletereo.com/la-lampara/#sthash.URABpxpl.dpuf

AUTOCOMBUSTIÓN

21_Vicman-tiempo-620x802

Acompaña este texto una ilustración del genial Vicman.

Hace tiempo debí decirlo, pero las palabras no son mi fuerte y mucho menos cuando se trata de decirte que te amo sin preámbulos ni concesiones, sin más adornos que estos sentimientos que temo me destruyan, que te destruyan, que volatilicen algo que ni siquiera ha tenido principio.

 Temo el rechazo. Temo que te alejes y que te pierdas entre sombras para no volver. Temo que mi vergüenza sea tan grande que no pueda yo mirarte de nuevo a los ojos y sonreírte con la sonrisa estúpida que pongo cada vez que no sé qué hacer.

Fui coleccionado palabras, sentimientos, sueños y temores que terminaron por explotar, que se volvieron metástasis de melancolía, de por qués, de hubieras, de anhelos, y acabé queriendo echar todo por la borda, escapar, correr, volar.

 La noche que me embarqué para huir de mí, decidí no decirte nada. Las palabras ardieron y amenazaron mi frágil estabilidad. Fue inútil vomitarlas, decirlas, escribirlas, nombrarlas, deshacerme de ellas. Mi libertad quedó sesgada por el amor que te tengo, y lo peor es que tú ni lo sabes.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s